Tierra del eterno sol
Bajo la bendición de su santo patrono San Jerónimo, el distrito de Sayán ubicado al Este de la ciudad de Huacho, guarda un sin número de encantos y atractivos. Vigilado celosamente por el volcán que lleva el mismo nombre del santo y acariciado constantemente por el río Huaura, este pueblo es conocido en todo el Perú por la preparación de sus deliciosos alfajores, dulce a base de galletas y manjar blanco. Es distinguido también como la ciudad del eterno sol porque en toda época del año el astro rey hace gala de sus fulgurantes rayos.
Caballitos de totora
Los antiguos pobladores de esta parte de la provincia se dedicaban mayormente a la pesca, dejaban sus hogares muy de mañana y a base de habilidades lograban cosechar los peces del mar que le servirían de alimento para su familia. Los huesos secos de pescados lo utilizaban como ornamento, y las mejores cazas como ofrenda al dios Vichama. Desde tiempos remotos los veguetanos vienen dando muestra de trabajo y esfuerzo por parte de todo un pueblo organizado.
Distrito ecoturístico
Verde y alegre luce Santa María que engalana la ciudad y conforma la amplia campiña de Huacho. Son los barrios de Luriama, Zapata, Chonta, Toma y Calla y San Lorenzo, un encanto que posee esta singular tierra que nos ha macerado en hechizos de creencias ancestrales, y gobiernan nuestra imaginación capaces de crear dentro de nosotros mismos la mixtura de lo real y lo irreal; creencias populares que se ha conservado desde tiempos antiguos hasta nuestros días. Si en todo el Perú Huacho es conocido como tierra de brujos es porque Santa María los albergó y los alberga, y algún viejo Ciruelo o centenaria higuera fueron testigos del encanto y el embrujo que estos seres propalaron y popularizaron en toda la región. Cuentan los abuelos que a base de plegarias e invocaciones extrañas, chonta, diamantes, gentiles, artes y palo de santo, brujos y curanderos sirven a las personas más exigentes, quienes a base sortilegios quieren adivinar y cambiar el rumbo de sus destinos.
Capital de la hospitalidad
Donde brotan las leyendas que parecen ser paridas de la tierra misma, donde embelesa el canto de cuculíes y petirrojos y donde la más antigua historia de América retumba con cantos lejanos de guerra y paz a través de tambores imaginarios del tiempo emerge el nombre de Huacho; dulce y sublime pueblo que con su sola hospitalidad atrapa incansable al viajero que ha tenido la satisfacción de pisar esta tierra.



