Cuento tradicional sobre unos amores que tuvo el Diablo
A poco mas de veinticinco leguas de Lima hay un pueblo delicioso por lo benigno de su temperamento, por la fertilidad de su campiña, por lo sabrosa de su fruta, y mas que todo, por la sencillez patriarcal de sus habitantes; si bien es cierto que esta última cualidad empieza a desaparecer, para dar posada a los resabios y dobleces que son obligado cortejo de la civilización.
Modesta Villa de pescadores y labriegos, Huacho se encuentra situada en la ribera del mar y a una legua de Huaral lugar famoso de los anales de nuestra guerra de independencia por el asilo que durante largos meses prestó al general San Martín y la reducida hueste de patriotas con que mantuvo en constante alarma al poderoso ejercito realista.
En el Norte Chico había una vez una morada de dioses...Pachacámac hijo del Dios
Sol y la madre Luna crearon a Kon, Dios del agua, guía espiritual de la
Champería para el riego de los campos, pero molesto por la indiferencia de los
hombres los abandona convirtiendo a la costa en desierto dejando solo sus huellas por donde caminaba en cada acequia y surco de los cultivos, posteriormente el Sol crea una primera pareja en el Triangulo Sagrado de Végueta, Caral y Supe, queriendo acabar, así, con la desolación del mundo.
Se dice que cierto día determinado del año, en el cerro de nombre Vispán, se abre un portal cual sésamo de las mil y una noche, y a este mismo ingresa una gran cantidad de brujos noveles que van a pasar su prueba de fuego para poder convertirse en animales determinados; para esta prueba, cada uno de éstos va con el brujo mayor que lo apadrina y en una hora determinada, después de la media noche, aparece el tío (el Diablo), que le da la alternativa y luego de bañarse en una tina desnudo, comienza a volar o a trotar rezando la oración sin Dios y sin Santa María consecutivamente mientras dure su vuelo y trote.
Según los antiguos habitantes de esta zona, se dice de que en aquellos tiempos era muy peculiar que el diablo se materialice tratando de espantar a la gente.
Una de estas experiencias la vivió el antiguo mayordomo de la hacienda Vilcahuaura Don Juan Pimentel Baldeón, quién buscando una noche a una res de lidia (ganado bravo), escucho el llanto lastimero de un niño recién nacido proveniente del sembrío de algodón, suponiendo que era un crio abandonado por alguna indígena desnaturalizada, desmontó y al acercase hacia donde provenía el llanto, más grande fue su sorpresa al encontrar un hermoso bebe cuyos cabellos rubios resplandecían con la luz de la luna llena y envuelto en fajines indígenas.
Una de las leyendas urbanas más recientes de nuestra zona, es la que se esparció como reguero de pólvora por todos los taxistas de nuestra localidad, quienes aseguraban haber tenido una experiencia espeluznante y macabra que hablaba de la aparición de una hermosa mujer que al pedir el servicio de taxi seducía a éstos mismos, pero cuando la situación casi se concretaba...
salían a relucir las deformes extremidades inferiores en forma de patas de cabra y la voz de esta misma que se tornaba ronca y cavernosa, acompañada de unos ojos rojos y sangrantes.



